Antibióticos: 

 

cuándo son necesarios y  cuándo no  

Publicado en: 25 de agosto de 2026  y atualizado en: 25 de agosto de 2026
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Cada invierno se repite el mismo patrón: llega el resfrío, la garganta duele, la tos no cede, y la  primera pregunta es si hace falta un antibiótico. La respuesta, en la mayoría de esos casos, es  no. Entender por qué no es solo útil para el paciente, es una decisión con consecuencias para  la salud colectiva.  

La diferencia fundamental: bacterias versus virus  

Los antibióticos actúan exclusivamente sobre bacterias. No tienen ningún efecto sobre los  virus, que son los responsables de la gran mayoría de las infecciones respiratorias de invierno:  resfríos, gripe, faringitis virales y bronquitis aguda. Según la OMS, el mal uso más frecuente de  antibióticos ocurre precisamente cuando se administran a personas con infecciones virales  como resfríos y gripe, donde no cumplen ninguna función terapéutica.  

Esto significa que tomar un antibiótico para un resfrío no acelera la recuperación, no reduce los  síntomas ni previene complicaciones en la mayoría de los casos. Lo que sí hace es exponer al  organismo —y a las bacterias que lo habitan— a un medicamento innecesario.  

Cuándo sí son necesarios  

Los antibióticos son indispensables cuando existe una infección bacteriana confirmada o con  alta sospecha clínica. Algunos ejemplos frecuentes son la faringitis estreptocócica, la neumonía  bacteriana, las infecciones del tracto urinario, la otitis media bacteriana y ciertas infecciones de  piel. En estos casos, el diagnóstico médico es el único camino para determinar si el tratamiento  es adecuado, solo un profesional de la salud puede evaluar los síntomas, solicitar exámenes si  es necesario y prescribir el antibiótico correcto, en la dosis correcta y por el tiempo correcto.  

El problema del uso innecesario  

Cada vez que se usa un antibiótico sin necesidad, se contribuye a un fenómeno global de  consecuencias graves: la resistencia antimicrobiana. Las bacterias, expuestas repetidamente a  estos medicamentos, desarrollan mecanismos para sobrevivir y se vuelven resistentes. El  resultado son infecciones más difíciles de tratar, hospitalizaciones más prolongadas y mayor mortalidad.  

El Informe Mundial de Vigilancia de la Resistencia a los Antibióticos 2025 de la OMS, basado  en datos de más de 100 países, reveló que una de cada seis infecciones bacterianas  confirmadas en laboratorio ya es resistente a los tratamientos disponibles. Entre 2018 y 2023, la resistencia aumentó en más del 40% de las combinaciones de patógeno-antibiótico  monitoreadas.  

Tres reglas básicas para el uso responsable  

Primero, no usar antibióticos sin prescripción médica. Segundo, completar siempre el  tratamiento indicado: suspenderlo antes porque los síntomas mejoran es una de las causas  más frecuentes de resistencia. Tercero, no guardar antibióticos sobrantes ni compartirlos: cada  tratamiento es específico para una persona, una bacteria y un momento clínico determinado.  

El antibiótico correcto, en el momento correcto, salva vidas. Usado sin necesidad, amenaza la  posibilidad de seguir salvándolas.  

Para profundizar en la resistencia antimicrobiana y su impacto en Chile, te invitamos a leer  nuestro artículo: Uso responsable de antibióticos y resistencia microbiana  

Fuentes:  

 

Este material es sólo para fines informativos. No debe ser utilizado para realizar el autodiagnóstico o la automedicación. En caso de duda, siempre consulte a su médico.
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